De reina danzante a princesa real

Por Virginia Larrazábal

frid singTacones de plataforma, brillantes atuendos y una angelical voz que alcanza niveles de mezzosoprano, fueron en infinidades de ocasiones centro principal de incesantes flashes y deleite de eufóricas audiencias sobre escenarios que, en época de brillantes reflectores y música disco, vieron nacer y crecer la majestuosidad de una mujer que con su vibrante alegría y cuerdas vocales privilegiadas, formó parte de una de las agrupaciones más recordadas después de los Beatles, el cuarteto sueco ABBA. Sigue leyendo

“El Señor conoce tu corazón”

Esta frase es taaan común hoy en día pero, si les digo la verdad, cada vez que la oigo me horrorizo. “¿Por qué? Si Dios conoce los corazones”, bueno, sí, es verdad que el Señor lo sabe todo y no hay nada que de su presencia se esconda (Salmos 139:7), pero tengo la impresión de que se expresa por las razones incorrectas, adjudicando mérito al hombre, lo que convertiría esa oración en una declaración antropocéntrica. ¿Incómodo? Sigue leyendo

A segunda o tercera vista

Muchas, y cada vez más palabras se me cruzan por la mente

ahora mismo, cuando calladamente intento otra vez dejar el corazón en el papel.

No escribiré un poema como para que conmigo pases la vida entera,

ni siquiera tengo intenciones, solo emociones

que me han provocado un insomnio loco como pocos.

Mi querido, ¡eres hermoso!

Si te hablara de lo que contemplo cuando te veo pensarías que soy una impetuosa,

no es esa la impresión que quiero causar,

de hecho no fue a primera sino a segunda o tercera vista que logré admirar

tantas cualidades que adornan tu humanidad.

Me río tontamente porque sé que no es para siempre,

seguro pronto pasa y vuelvo a ser sensata,

pero mientras sucede, disfruto esta sensación grata

de creerme de ti enamorada, aunque sea solo un suspiro,

pues aquel que pierde más es el que nunca se lo ha permitido.

 

Virginia L. / @VirgisaEscribe

Deseable – Marcos Brunet y Toma tu lugar

 

No sé lo que viste en mí para amarme tanto así

Tanta paciencia, tanta misericordia

Me hiciste deseable para ti

 

Me elegiste antes que dijera sí, tanta gracia yo no puedo resistir

Me llamaste por mi nombre, me compraste con tu sangre

Me hiciste deseable para ti

 

Y llévame Señor, a tus cámaras de amor donde me enamoro más de t

Y llévame Señor, dentro de tu corazón yo encuentro mi lugar en ti